Hören: Madrugada - Whatever happened to you
IMG: Boicu Marinela; Pen and Ink, 2012, Drawing "breaking"
A veces creo verte entre la muchedumbre, veo la silueta que arrastra la idea de ti.
A veces veo tu cara en todas partes, tus facciones medio borrosas. Te me escondes en el movimiento de la calle, lo que recuerdo de tu rostro mezclado con mis proyecciones mas secretas y mis sueños mas profundos.
Busco piezas de lo que amé entre los desconocidos que cruzan por la esquina de Marcelo T y Uriburu.
Desde el café, a veces creo verte, yendo en tantas direcciones.
miércoles, febrero 05, 2014
domingo, diciembre 08, 2013
Relatividad
La realidad es una idea y como tal no es única.
La objetividad no existe sino como un consenso entre muchas personas con una misma concepción de lo que es real. Nos ayudamos a reafirmar que no estamos equivocados (como le tememos a eso...), que lo que ideamos no es producto de nuestro sentidos mentirosos y que, aunque lo fuera, al menos no somos los únicos que hemos sido engañados.
Eso, de alguna forma, nos da la paz y la tranquilidad de saber que si el buque de la realidad se hunde; nos hundimos todos juntos.
viernes, mayo 31, 2013
Declaraciones a la conciencia.
Siempre he sentido que cuestionas mi vida, palabras que parecen precipitarse con la inminencia de un día nublado sumado al mal pronóstico de lluvia del noticiero, pero que nunca llegan a caer (tan real como la vida real). Nunca me dices explícitamente que es lo que tanto te molesta, nunca me dices nada. Nada de nada. El silencio siempre fue tu única verdad, y se come todo el espacio entre nosotros, lo engulle y lo regurgita.
La mayor parte del tiempo me odio por odiarte, porque no me has dado razones para hacerlo pero yo tengo todas las razones, tengo todo tu silencio lleno de juicio.
Ya no quiero jugar contigo a sea lo que sea eso a lo que estábamos jugando, ese pasatiempo donde el único sonido que reina es un mar de gemidos, gemidos de placer y dolor inocentemente culposo, inventado, necesitado, parchado con mentiras… Porque palabra o no de por medio, siempre me menosprecias. Me haces sentir como que mi vida es una pila de algo inútil; como los retazos sobrantes de vestidos hechos a la medida.
Todo eso sueles esconderlo tras un elogio burdo; porque además de inútil crees que soy estúpida. Crees que no me doy cuenta de lo que dices en lo que no dices, crees que no noto como a veces, en pequeños momentos de consideración, me dedicas unos segundos y me contemplas con desagrado y lastima.
Siempre has tenido sabor acido, en el alma y en la piel, como los caramelos ácidos que de caramelo no tienen nada, como esos chicles picantes o con sabores exóticos , como el chocolate con sal de mar (repulsivo), como todas esas golosinas inventadas en un afán de originalidad injustificada. No tienen nada de rico pero te los comes por curiosidad, entre asco y papilas masoquistas. Me encanta lamer toda esa acidez amarga, aunque me dé nauseas.
Eres un montón de sentimientos desarraigados, una alegría rabiosa, una tristeza insípida. Cargo con tu silencio que me desprecia, con tu maltrato que no me cansa.
Eres lo que hice de ti y lo que no hice también; a las 4 de la mañana con insomnio y sed, llena de imaginación agotadora.
miércoles, febrero 20, 2013
La magia reflexiva del transporte
¿Dónde perteneces?.
Que pregunta tan dura, que ataque.
Estoy en un avión, el último viaje del año y me invade la inquietud, una intranquilidad estremecedora, y tengo la necesidad de saber si esta vida que decidí vivir es justa conmigo, con todos. ¿Estoy bien ubicada? Me llena la duda.
Es que acaso eres de la tierra que te vio nacer, del mundo que escucho tu primer llanto, del espacio que encuadro el primer abrazo, o tal vez perteneces a todo suelo en el que alguna vez posaste los pies, todo lugar en el que por fortuna o desdicha fuiste a parar, o quizás solo eres del ahora; de donde tus manos se encuentran trabajando.
Yo creo (siento) que pertenecemos a donde nos necesitan y necesitamos. Horizonte conocido o por conocer, somos parte de donde “venimos bien”, de esos lugares que (como los amigos) se anclan a ti con una más o menos sutil química, hasta que ves en ellos un espacio, una morada, y sobreviene el vínculo de la pertenencia.
Porque los lugares son como las casas de trueque, siempre toman de ti y te dan algo a cambio. Es por eso que nunca podré sentirme completa en un solo lugar, porque hay partes de mi que quedaron desparramadas. A veces, a horas inesperadas mis piezas me llaman con susurros bajitos, como un espíritu con asuntos pendientes que no sabe a quién recurrir, y es imposible no prestar atención a su llamado, imposible ignorar su falta. Entonces, me cargo ligero, cada vez más ligero con el pasar de los años y emprendo rumbo a lo conocido que estaba empezando a olvidar o a lo desconocido tal vez, que en mi imaginario realzó colores y empezó a brillar como una luz que me acosa con la urgencia de ser alcanzada.
Esa es mi vida, a veces me siento como un puddle toy que no puede quedarse quieto ni por un segundo, otras como un bichito marino, calmo, detenido viviendo su vida en un punto del océano.
Voy donde me necesitan y necesito, en busca de mis piezas, en busca de más piezas, ó simplemente ofreciendo algunas.
No hay foto que aguante el paso del tiempo y los paisajes que me vieron nacer, todos aquellos donde alguna vez puse mis pies y aquellos donde me encuentro ahora, eventualmente comienzan a tomar un tonito sepia-nostalgia… y necesito moverme y asegurarme que siguen ahí.
No me mal interpreten, no busco lo estático de la foto, no pretendo obtener la misma imagen, solo quiero saber que la tierra sigue ahí, porque es mía y yo soy de ella.
Estoy en un avión, el último viaje del año y me invade la inquietud, una intranquilidad estremecedora, y tengo la necesidad de saber si esta vida que decidí vivir es justa conmigo, con todos. ¿Estoy bien ubicada? Me llena la duda.
Es que acaso eres de la tierra que te vio nacer, del mundo que escucho tu primer llanto, del espacio que encuadro el primer abrazo, o tal vez perteneces a todo suelo en el que alguna vez posaste los pies, todo lugar en el que por fortuna o desdicha fuiste a parar, o quizás solo eres del ahora; de donde tus manos se encuentran trabajando.
Yo creo (siento) que pertenecemos a donde nos necesitan y necesitamos. Horizonte conocido o por conocer, somos parte de donde “venimos bien”, de esos lugares que (como los amigos) se anclan a ti con una más o menos sutil química, hasta que ves en ellos un espacio, una morada, y sobreviene el vínculo de la pertenencia.
Porque los lugares son como las casas de trueque, siempre toman de ti y te dan algo a cambio. Es por eso que nunca podré sentirme completa en un solo lugar, porque hay partes de mi que quedaron desparramadas. A veces, a horas inesperadas mis piezas me llaman con susurros bajitos, como un espíritu con asuntos pendientes que no sabe a quién recurrir, y es imposible no prestar atención a su llamado, imposible ignorar su falta. Entonces, me cargo ligero, cada vez más ligero con el pasar de los años y emprendo rumbo a lo conocido que estaba empezando a olvidar o a lo desconocido tal vez, que en mi imaginario realzó colores y empezó a brillar como una luz que me acosa con la urgencia de ser alcanzada.
Esa es mi vida, a veces me siento como un puddle toy que no puede quedarse quieto ni por un segundo, otras como un bichito marino, calmo, detenido viviendo su vida en un punto del océano.
Voy donde me necesitan y necesito, en busca de mis piezas, en busca de más piezas, ó simplemente ofreciendo algunas.
No hay foto que aguante el paso del tiempo y los paisajes que me vieron nacer, todos aquellos donde alguna vez puse mis pies y aquellos donde me encuentro ahora, eventualmente comienzan a tomar un tonito sepia-nostalgia… y necesito moverme y asegurarme que siguen ahí.
No me mal interpreten, no busco lo estático de la foto, no pretendo obtener la misma imagen, solo quiero saber que la tierra sigue ahí, porque es mía y yo soy de ella.
No sé dónde pertenezco, porque no es ubicable, no está
en un mapa. Sé de dónde vengo, se donde he estado y no tengo ni la más pálida idea de hacia dónde
voy.
Hören: Lights - Journey
Texto de diciembre del 2012 *Escrita en un libretita, chiquita. Postergado hasta hoy, como tantas cosas*
Hören: Lights - Journey
Texto de diciembre del 2012 *Escrita en un libretita, chiquita. Postergado hasta hoy, como tantas cosas*
domingo, diciembre 02, 2012
No tengo titulo
¿En que momento la vida se volvio tan ridiculamente dificil?
Si, ridicula, asi me siento ...
Incompleta pero con todas las piezas tiradas en el suelo, sin saber donde van ni como ubicarlas correctamente. Impotente e idota.
Cuando ninguna canción te viene bien, es que de verdad estas al horno porque tienes que escribir tus propias canciones. Trato, pero las letras se me agolpan y me tiembla la voz, y es todo un asco, y quisiera ser DJ o locutor de radio ... para conocer mas canciones, pero no lo soy, ahora se mas de otras cosas (ni tanto mas) que nada tienen que ver con el escalofrio que recorria toda mi espalda cuando escuchaba "alive" o con como se me dormian las manos cuando tomaba un microfono y me subia a un escenario...
¿Me estare transformando en un reloj despertador? (no pude pensar en ningún otro objeto inanimado mas desagradable)
Ando a los suspiros, y yo nunca ando a los suspiros.
Y entonces se, que he tocado fondo:
No estoy tomando cafe.
¿Que clase de metamorfosis, pseudo-muerte, episodio maniaco-depresivo es este?
Me desagrada, y temo raparme a lo Britney.
Tengo que ordenar tantas cosas, desde mis calzones, que estan todos metidos a la fuerza en el cajon... mis apuntes, que estan todos desparramados en el suelo, mi cabeza, que esta (o al menos siento) vacía
Me voy a dormir, esas fueron 226 palabras agotadoras.
Hören: -
Si, ridicula, asi me siento ...
Incompleta pero con todas las piezas tiradas en el suelo, sin saber donde van ni como ubicarlas correctamente. Impotente e idota.
Cuando ninguna canción te viene bien, es que de verdad estas al horno porque tienes que escribir tus propias canciones. Trato, pero las letras se me agolpan y me tiembla la voz, y es todo un asco, y quisiera ser DJ o locutor de radio ... para conocer mas canciones, pero no lo soy, ahora se mas de otras cosas (ni tanto mas) que nada tienen que ver con el escalofrio que recorria toda mi espalda cuando escuchaba "alive" o con como se me dormian las manos cuando tomaba un microfono y me subia a un escenario...
¿Me estare transformando en un reloj despertador? (no pude pensar en ningún otro objeto inanimado mas desagradable)
Ando a los suspiros, y yo nunca ando a los suspiros.
Y entonces se, que he tocado fondo:
No estoy tomando cafe.
¿Que clase de metamorfosis, pseudo-muerte, episodio maniaco-depresivo es este?
Me desagrada, y temo raparme a lo Britney.
Tengo que ordenar tantas cosas, desde mis calzones, que estan todos metidos a la fuerza en el cajon... mis apuntes, que estan todos desparramados en el suelo, mi cabeza, que esta (o al menos siento) vacía
Me voy a dormir, esas fueron 226 palabras agotadoras.
Hören: -
viernes, noviembre 09, 2012
Hombre sin nombre
Es del norte y es del sur
Es del centro del planeta
Es de fuego, es de agua
Es de viento y es de tierra
Su piel huele a canela
Definitivamente...
Sus venas son raíces
De un Sauce en la ribera
El hombre sin nombre
A veces se me escapa
A veces se queda
Y aunque soy todo lo que tiene
y el todo lo que tengo,
Somos vida que no vive
Somos reloj y tiempo
Esta por todos lados
pero no lo encuentro en lugar alguno;
Es un cuadro de Matisse que nunca colgué en mi muro ...
Es acorde no adecuado
Tantas notas en mis manos
Es la carta que me falta
Rey de copas
Rey de bastos
Es del centro del planeta
Es de fuego, es de agua
Es de viento y es de tierra
Su piel huele a canela
Definitivamente...
Sus venas son raíces
De un Sauce en la ribera
El hombre sin nombre
A veces se me escapa
A veces se queda
Y aunque soy todo lo que tiene
y el todo lo que tengo,
Somos vida que no vive
Somos reloj y tiempo
Esta por todos lados
pero no lo encuentro en lugar alguno;
Es un cuadro de Matisse que nunca colgué en mi muro ...
Es acorde no adecuado
Tantas notas en mis manos
Es la carta que me falta
Rey de copas
Rey de bastos
jueves, mayo 31, 2012
El bolero.
Era pequeña y de la vida sabía poco,
no mucho menos que ahora.
Era pequeña y desconocía
que el mundo de maravillas
de hermosuras todas
se encontraba repleto
Y un día común,
me encomendaron en el colegio
que hiciera una tarea
Que sobre la vida de Maurice Ravel escribiera ...
Pero yo era pequeña y dependiente
Aun asi, por suerte, a mi madre cerca siempre tuve
Y asi, al leer sobre lo de la tarea, tomó mi mano
con su fuerte y amable mano
y me dijo: vamos a la biblioteca.
Esa fué la primera vez, recuerdo,
que puse pie en una biblioteca
Una vieja casona, con un gran parque
Puertas con vidios bicelados
pisos de madera.
Los libros se buscaban por fichas
y en el lomo le pegaban unas letras
códigos me dijeron ...
yo no podía dejar de mirar a la gente silenciosa
en las mesas.
Le pasaron a mamá unos tomos grandes
y nos fuimos a sentar en la salita
subiendo las escaleras
Abrió entonces el libro y me dijo : Mira, busquemos tu tarea.
Tantas, tantas letras.
----
En la radio están tocando el Bolero de Ravel.
Casi a 20 años de aquella vez.
no mucho menos que ahora.
Era pequeña y desconocía
que el mundo de maravillas
de hermosuras todas
se encontraba repleto
Y un día común,
me encomendaron en el colegio
que hiciera una tarea
Que sobre la vida de Maurice Ravel escribiera ...
Pero yo era pequeña y dependiente
Aun asi, por suerte, a mi madre cerca siempre tuve
Y asi, al leer sobre lo de la tarea, tomó mi mano
con su fuerte y amable mano
y me dijo: vamos a la biblioteca.
Esa fué la primera vez, recuerdo,
que puse pie en una biblioteca
Una vieja casona, con un gran parque
Puertas con vidios bicelados
pisos de madera.
Los libros se buscaban por fichas
y en el lomo le pegaban unas letras
códigos me dijeron ...
yo no podía dejar de mirar a la gente silenciosa
en las mesas.
Le pasaron a mamá unos tomos grandes
y nos fuimos a sentar en la salita
subiendo las escaleras
Abrió entonces el libro y me dijo : Mira, busquemos tu tarea.
Tantas, tantas letras.
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En la radio están tocando el Bolero de Ravel.
Casi a 20 años de aquella vez.
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